UNA DE LAS LIGAS DE FÚTBOL INFANTIL Y JUVENIL MÁS IMPORTANTE DEL NOROESTE DE MÉXICO
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18 diciembre 2009

24 RAZONES PARA QUE LOS NIÑOS JUEGUEN FÚTBOL 7

"HORST WEIN" Analiza por qué los niños de 10-11 años deben jugar 
fútbol 7 y no fútbol 11


Estos son los 24 razonamientos que hablan a favor de la práctica del fútbol 7 para los niños de 10 y 11 años en detrimento del fútbol 11 contra 11.
 

EN EL FÚTBOL 7:
1.- Los jugadores están más veces en contacto con el balón, realizan más pases, controles, conducciones, regates, remates y rechaces. También el portero interviene más veces. Así el fútbol 7 estimula más el aprendizaje de las situaciones técnico - tácticas básicas que el fútbol 11 contra 11.
2.- La técnica del pase, del tiro, del control, de la conducción, del juego aéreo y de las fintas se ejecuta con más facilidad y precisión debido al peso y la circunferencia menor del balón nº 4 (ver también el estudio de Horst Wein en este blog sobre “Las razones que hablan a favor de la utilización del balón nº 4 para los niños entre 8 y 13 años en deterioro del balón reglamentario nº.5”).
3.- Los jugadores anotan más goles, lo que favorece el desarrollo de su confianza y les motiva a esforzarse más.
4.- Los jugadores están más veces expuestos a las situaciones básicas del juego de fútbol (1:1,2:1,1:2,2:2,3:2,2:3 y 3:3), lo que facilita su entendimiento y solución posterior con más acierto.
5.- Hay más tiros libres, saques de banda, saques de esquina y penaltis, lo que facilita su aprendizaje.
6.- Cada jugador que no tiene el balón participa mentalmente y más intensamente al juego por tener más posibilidades de jugar el balón que en el juego 11 contra 11. Debido a que hay menos jugadores en el campo, debe procesar menos información antes de poder intervenir en la jugada, lo que facilita su acierto en el juego. También del punto de vista físico participa más frecuentemente e intensamente al juego.
7.- Es más fácil ubicarse en cada momento correctamente en el terreno de juego. Así el niño de 10 y 11 años se integra mejor en un equipo de Fútbol 7 que en un equipo de 11 jugadores.
8.- El juego se desarrolla con más fluidez y más dinámica que el juego reglamentario.
9.- El niño de 10 y 11 años disfruta más debido a las razones aquí enumeradas.
10.- Se evita una prematura especialización en una demarcación determinada. Se presentan más frecuentemente situaciones en las cuales un defensa ataca y un atacante defiende debido a la menor “profundidad” del campo (60m.). Así, el fútbol 7 exige una mayor polivalencia de cada uno de sus jugadores lo que interesa en la formación de los jóvenes futbolistas.
11.- El jugador puede salir y regresar tantas veces como el formador lo desee, con lo cual existe la posibilidad de dar al jugador una necesaria información fuera del campo inmediatamente después de su actuación acertada o una jugada malograda. Así, recibe consejos durante su presencia en el banquillo y no cuando está en el campo y su atención se dirige a la lectura del juego. Aprende mejor.
12.- Hay un ambiente de grupo y mucho menos “discriminación” entre los buenos y menos hábiles porque no existen más titulares o suplentes debido a la posibilidad de cambiar al mismo jugador varias veces. Todos van a jugar.
13.- Los jóvenes practican un juego parecido a aquel de los adultos porque las dimensiones del campo y el menor número de jugadores facilita el juego de conjunto que se basa en el desarrollo de la capacidad de comunicación y cooperación entre los jugadores. En el fútbol 7 no existe el juego al pelotazo.
14.- Se enseña mejor que en el juego reglamentario la capacidad de percepción, de orientación y el manejo del espacio que está a su perfecta medida.
15.- El jugador acierta más veces por tener facilidades en la percepción y análisis de la situación, así como en la toma de decisiones. Además, el balón facilita la ejecución de lo que han pensado anteriormente.
16.- El jugador puede auto-corregirse mejor que en el juego reglamentario en el cual las situaciones de juego son mucho más complejas y, por lo tanto, el niño precisa de la ayuda del técnico para conocer las razones de su error.
17.- Favorece la correcta lectura de juego (entendimiento de lo que ocurre en cada momento) por una frecuente reaparición de las mismas situaciones básicas de juego.
18.- Se cumplen los deseos, las expectativas y las necesidades vitales de los niños entre 10 y 11 años. El niño juega si fuera grande porque se adaptó el fútbol a su medida.
19.- Es más fácil detectar talentos. También es más fácil para el formador evaluar el rendimiento de cada uno de sus jugadores y encontrar las deficiencias a corregir en los entrenamientos posteriores.
20.- Los jugadores menos hábiles contribuyen más al juego, lo que favorece su mejora en las distintas capacidades de juego, necesarias para jugar bien al fútbol.
21.- El portero, debido a las dimensiones de la portería (especialmente por su altura de 2m.), acierta más veces, lo que se refleja en su confianza en sí mismo durante el partido. El fútbol 7 favorece su juego de ataque.
22.- El formador que, generalmente, está todavía en el proceso de formarse, tiene menos problemas para dirigir un grupo de un número más reducido de jugadores. Puede dar a cada uno de sus jugadores más atención. El fútbol 7 le da facilidades para analizar o leer el juego de ambos equipos y para evaluar el rendimiento de sus discípulos debido a situaciones de juego menos complejas.
23.- Los jóvenes árbitros de menos de 20 años encuentran en el fútbol 7 una competición más simplificada y a su medida que favorece su formación gradual hasta llegar a arbitrar partidos de once contra once.
24.- Los padres están más contentos ver actuar a su hijo como protagonista en el juego y con posibilidades de marcar más goles que en la competición 11 contra 11.

AUTOR: Horst Wein. Formador de Fútbol

COMPLEMENTAR EL APRENDIZAJE MOTOR CON EL APREDIZAJE COGNITIVO DEL NIÑO


¡¡¡¡¡EL "JUEGO" DEBIA DE SER EL MAESTRO Y NO EL PROFESOR O ENTRENADOR!!!!!



Antiguamente, la enseñanza del fútbol ha sido caracterizada por un excesivo “directivismo” del profesor-entrenador, ofreciendo prácticas descontextualizadas, desconectadas de las situaciones reales de juego y con falta de significación por el jugador que se aburría por la repetición constante del gesto y su escasa transferencia. Perfeccionando una habilidad motriz específica desvinculada de una situación de juego o de un problema tenía para el jugador poca o ninguna significación y por eso muchas veces se desmotivó.
En vez de utilizar todavía este estilo de enseñanza directiva en la cual el profesor propone el ejercicio, decía como se debe realizarlo, proporcionando al alumno una información directa sobre la solución del problema y el deportista repetía constantemente hace falta plantear una enseñanza en el fútbol base mediante la búsqueda o la resolución de problemas. Aquí el formador-profesor propone un objetivo a conseguir, modifica las condiciones del entorno y el alumno utiliza los gestos que consideren adecuados para conseguir ese objetivo.
Mediante esta técnica de enseñanza (“el descubrimiento guiado”), lo que el formador pretende conseguir es que sea el propio jugador el que, con la ayuda del profesor, construya sus propios aprendizajes. Así, la intervención del formador se limita al diseño y posterior planteamiento de situaciones de enseñanza en las que las condiciones de práctica conduzcan al alumno hacia el descubrimiento de ciertas acciones técnicas o conductas de juego.
Por eso, una moderna y eficaz enseñanza del fútbol en la cual el formador o profesor reemplaza al instructor, considera los jugadores cada vez más como personas activas, constructores de sus propios aprendizajes.
Tanto para el profesor como para el alumno, los roles han sufrido hoy una variación respecto a los anteriores estilos de enseñanza. La actividad principal la realiza el alumno, es él quien descubre. Mientras que el formador de fútbol base plantea por medio de juegos simplificados o juegos de temas una serie de problemas para que el alumno las resuelva, siendo guiado mediante múltiples preguntas concretas y claras o bien formuladas por parte del formador. Como lo he demostrado con muchísimos juegos simplificados en el 1er y 2º volumen de “Fútbol a la medida del niño”, el profesor-formador diseña las preguntas que conducirán sus alumnos a la respuesta correcta. Debe esperar las respuestas y no dar soluciones o instrucciones, salvo en casos necesarios y sólo para dar sugerencias. ¡En vez de dar soluciones les da problemas! Cuando obtiene una respuesta correcta del alumno a su estímulo o pregunta, la refuerza. Mientras que no debe invalidar completamente las repuestas posiblemente incorrectas, sino que, mediante el refuerzo, perseguirá con preguntas sucesivas hasta que el jugador encuentre la correcta.
La esencia de esta forma de complementar el aprendizaje motor con el aprendizaje cognitivo es una relación particular entre el profesor y el alumno. El formador dialoga abiertamente con sus jugadores (especialmente después de haberlos motivado con una anterior práctica del juego simplificado en cuestión) y les invitan frecuentemente a observar, analizar, describir, comparar, pensar y reflexionar -con su ayuda- sobre los problemas que les presenta en sus juegos o situaciones problemáticas. Les exige y les permite encontrar propiamente la correcta solución al problema presentado, con lo cual contribuye al desarrollo de habilidades reflexivas en sus jugadores. Así, ellos generan propiamente la información (solución) que antiguamente había sido tarea del formador, con el peligro de que esta información se olvidara en pocos días, en vez de entrar en la memoria de los jugadores a largo plazo.
Cuando los formadores complementen, en la práctica del fútbol base (etapa en la que los niños por naturaleza son más participativos y espontáneos) el aprendizaje motor de sus alumnos con el aprendizaje cognitivo, se acercarán a un objetivo que hace falta recuperar en la enseñanza del fútbol infantil.


AUTOR: HORST WEIN

30 noviembre 2009

FÚTBOL A LA MEDIDA DEL NIÑO

LE PRESENTAMOS OTRO ARTÍCULO PUBLICADO POR   




HORST WEIN
FÚTBOL A LA MEDIDA DEL NIÑO


¿Le prestaría una persona normal sus zapatos del N°9 a su hijo de seis años para que los use en la escuela? ¿Lo mandaría con un saco suyo, Talla 38 al desfile de gala? Es obvio que no, cualquier persona en sus cinco sentidos, conseguiría unos zapatos y un saco a la medida del niño para que pueda sentirse cómodo con ellos.

En el fútbol pasa igual. Hemos hecho que nuestros niños jueguen a imitación de los adultos. Y para el niño pequeño, el fútbol de los adultos es demasiado “grande”, demasiado difícil y complejo porque exige un nivel de capacidades físicas y mentales que los niños todavía no poseen.

25 noviembre 2009

NECESIDADES DEL NIÑO FUTBOLISTA

Iniciamos la publicación de una serie de artículos escritos por el famoso formador aleman 

"HORST WEIN"
NECESIDADES DEL NIÑO FUTBOLISTA

1. LA NECESIDAD DE SEGURIDAD

El niño necesita también en los entrenamientos un ambiente íntimo y familiar que le de seguridad y confianza. Es recomendable no cambiar frecuentemente el lugar del entrenamiento ni el formador que imparte las clases. Volviendo a juegos que ya conocen (pero presentando una variante) les gusta porque los contenidos ya experientados les facilita la ganancia de nuevas experiencias.

El niño de la escuela formativa exige relaciones tan estables como en su familia. Además, los entrenamientos deberían desarrollarse siempre en instalaciones deportivas seguras ( con campos de juego sin piedras y desniveles sorprendentes), aplicando reglas de juego que eviten situaciones peligrosas y violentas.

2.LA NECESIDAD DE GANAR EXPERIENCIA NUEVA

Nada puede ser comprendido completamente, sin haberlo practicado. En vez de decir a los niños lo qué deben hacer, sería mejor permitirles resolver propiamente los problemas de una tarea. Los niños necesitan descubrir el mundo, también el mundo del deporte y del fútbol.

Consecuentemente el niño prefiere ser más estimulado que instruido, lo que el formador consigue por medio de una gran variedad de juegos simplificados y actividades multilaterales a la medida de sus capacidades intelectuales y físicas. La posibilidad de poder ganar en cada entrenamiento y partido nueva experiencia desarrolla la inteligencia del niño.

3.LA NECESIDAD DE SER RECONOCIDO SU ESFUERZO

El reconocimiento en público de sus méritos es un gran aliciente para cada niño. Con elogios suele esforzarse aún más. El formador o los padres son para el niño hasta 12 años como un espejo en el cual ve su capacidad o incapacidad. Consecuentemente el formador, pero también los padres, deben intentar ser siempre positivos y deben aprender a hacer elogios, evitando al mismo momento las criticas.

4.LA NECESIDAD DE TENER RESPONSABILIDADES

El niño prefiere hacer casi todo por si mismo, sin depender demasiado del adulto. Quiere llegar a ser independiente lo más antes posible. La metodología de la enseñanza debe respetar esta necesidad de los niños, asegurando que busquen con frecuencia por su cuenta soluciones a los problemas que el formador presenta pero no resuelve. Él solo debería intervenir en el auto-aprendizaje del niño en caso de necesidad.

La necesidad de tener responsabilidades abarca también proponer modificaciones de las reglas de un juego determinado o preparar sus propios campos de práctica ,además de disfrutar del permiso del formador para realizar en cada entrenamiento unos 10 hasta 15 minutos de práctica libre en la cual los niños mismos deciden sobre qué hacer, cómo ejecutarlo, en que parte del campo hacerlo y con quien realizar la actividad elegida.

5.LA NECESIDAD DE JUGAR

Jugar es para el niño tan vital como el sueño: necesario para su salud corporal y para su mente. El niño aprende jugando. Así satisface su deseo de moverse y descubrir el mundo.

Consecuentemente el juego es siempre el punto central de cada sesión de entrenamiento. El arte de enseñanza es adaptar el juego al niño y no al revés. Jugando con los demás facilita la capacidad de comunicación y estimula el proceso de toma de decisiones. Pero jugando sin pensar es como tirar a portería sin apuntar.

6.LA NECESIDAD DE SOCIALIZARSE CON LOS DEMÁS

Cualquier niño busca instintivamente a otros. Cuanto más mayor sea, más compañeros de su edad necesita. Le encanta asociarse e identificarse con un grupo o un equipo para lograr sus objetivos comunes.

7.LA NECESIDAD DE MOVERSE

El niño es activo por naturaleza. Suele descubrir su entorno y experimenta con todo lo que le rodea. No tiene paciencia para esperar en filas mucho tiempo hasta que le toca el turno. Estar parado no es cosa de los niños. Por eso tan poco le complace estar en el banquillo o recibir órdenes del profesor sobre qué hacer en qué momento. Juegos simplificados con pocos participantes aseguran una mayor actividad, intensidad y participación completa, física y mental, que la práctica de las competiciones oficiales (tradicionales).

8. LA NECESIDAD DE VIVIR EN EL PRESENTE

Al niño ni le interesa el pasado ni el futuro. Su sentido del tiempo es completamente distinto a aquel de un adulto. Vive siempre muy intensamente el momento actual y el hoy sin pensar en mañana o ayer ,que para él están muy lejos.

9. LA NECESIDAD DE LA VARIEDAD

Cuanta más variedad, menos será el aburrimiento y cansancio. Una gran variedad de estímulos es fundamental para mantener el nivel de atención alto por bastante tiempo. Sin variar frecuentemente el método de presentación y los contenidos la atención del niño suele desviarse. Es también necesario variar el grado de intensidad entre las distintas actividades propuestas para el formador así como asegurar qué juegos multilaterales se alternan con tareas especificas del fútbol. 

Además sería conveniente mezclar el método global con el analítico y el entrenamiento colectivo, igual para todos los jugadores de un equipo o grupo , con el individualizado que respeta las características de una demarcación.

10.LA NECESIDAD DE SER COMPRENDIDO POR LOS ADULTOS

Parece que los niños viven en un mundo distinto al de los adultos. “No son adultos en miniatura”. Tienen otros problemas que los adultos, aprenden de una forma distinta y no piensan de forma tan lógica como suelen hacerlo los adultos. Falta la coherencia de las cosas. Su estabilidad emocional depende en alto grado de la velocidad de su crecimiento biológico. No saben dosificar sus esfuerzos y suelen cansarse rápidamente. Por eso, los adultos que les rodean, deberían ser personas bien preparadas para poder guiar correctamente a los niños en la búsqueda de su propia identidad. Se comportan como se sienten.

Debido a todas estas razones, los adultos que trabajan y conviven con niños deberían ser personas muy bien preparadas con el fin de poder estimular y guiar a los jóvenes en su búsqueda de su personalidad e identidad.
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